El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma (Marcel Proust)

El 30 de noviembre se celebra el día de las librerías.

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Descubrir y visitar librerías es algo mágico, único. Puede ser íntimo y social al mismo tiempo. Hasta puede convertirse en una novela en un viaje… Por eso dedico todo el tiempo que puedo a rondar por las ciudades como un detective hasta que doy con una de ellas y entro sigilosamente. Entonces se para el tiempo.

Madrid tiene muchas librerías con encanto. Y Barcelona también. Cuando vivía en esta ciudad, tuve el placer de trabajar en una librería independiente que considero una de las mejores, que además cuenta con el equipo de libreros más profesionales y expertos que he conocido nunca y de los que aprendí muchísimo.

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Durante el tiempo que trabajé con ellos, me di cuenta de lo siguiente…

“Trabajo en un lugar donde las personas caminan en silencio alrededor de mesas y estanterías llenas hasta arriba. También trabajo en un sitio donde los raros se sienten en casa porque nadie les va a decir que se callen si dejan ir una carcajada después de leer una frase que les ha gustado.

Trabajo en un sitio donde una señora muy mayor me preguntará si tenemos aquél de la tapa bonita, sin saber ni el titulo ni su autor.

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Trabajo en un lugar donde un señor inglés entrará muy decidido y me recitará un poema en catalán que él mismo escribió ayer después de visitarnos y encontrar lo que buscaba.

Trabajo en un sitio donde los que nos visitan pierden el control del tiempo mientras leen títulos, nombres, editores, portadas… hasta decidirse.

Trabajo en un lugar lleno de ficción, de pasión, en el que se oye el sonido del pasar de las páginas y la furia de no encontrar EL que buscaba o no poder parar de encontrar otros que no tenías pensado comprar en un principio…

Trabajo en un sitio donde una mujer muy refinada me preguntará con toda la educación del mundo que le explique qué es un prepucio (y no quería decir prefacio).

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Trabajo en un lugar donde las personas me cuentan lo contentas que están por haber encontrado ESE que andaban buscando desde hace tiempo y que van a dedicar su fin de semana a devorarlo.

Trabajo en un sitio donde el turno de 12 horas del 23 de abril se hace corto, y con gusto!

Trabajo en un lugar donde lo imposible se hace realidad. Envolvemos el cuadrado o rectángulo más grande de la historia con el papel más pequeño del mundo y a una velocidad supersónica. Y queda estupendo.

Trabajo en un sitio donde autores, libreros, editores, agentes, lectores y periodistas se relajan porque es precisamente aquí donde todo el proceso de creación de un libro, editarlo, corregirlo, publicarlo y leerlo toma forma física. Algo que hasta ahora había sido abstracto, que solo existía en la imaginación de algunos se convierte en algo palpable, que puedes sujetar, y abrir y oler. Y es algo único, irrepetible, que está expuesto para que lo veas y lo disfrutes. Este objeto físico único te removerá las ideas y la imaginación como nada antes.

Pero también trabajo en un sitio donde estos objetos físicos pierden su unidad, su individualidad y pasan a ser uno más de la familia cuando los colocamos en la estantería, sobre las mesas…

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Trabajo en un lugar donde un autor dejará cinco copias de su libro para vender, y la semana próxima cuando pase a ver si alguien los ha comprado, descubriremos que hay seis copias.

Trabajo en un sitio donde los niños y los adultos vienen a que les cuenten cuentos y les gusta.

En resumen, trabajo en un lugar lleno de tesoros, cada uno de ellos esperando pacientemente a que alguien lo abra y le dé vida.

Trabajo en una librería.”

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Todas las fotos del artículo las he tomado en librerías de Viena:

1. Buchhandlung Lerchenfeld
2. La Librería
3. Babette Books and Spices
4. Eckart Buchhandlung
5. Bücher für’s Leben

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3 respuestas a El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma (Marcel Proust)

  1. Vero dijo:

    Me sentí 100% transportada dentro de una librería cuando leí este artículo. También me gustar meterme a librerias cuando viajo…y cuando no viajo igual.

  2. Pingback: Mi 2015 en libros | "There is no frigate like a book"

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