Encuentros entre páginas

Bienvenidos a la nueva sección del blog Encuentros entre páginas. En ella podréis leer diálogos con escritores y escritoras de ámbitos diversos profundizando en lo que más nos gusta, la literatura. Intentaré hacer hincapié en los temas tratados en sus obras, ya sean de ficción o ensayo. Debatiremos sobre cómo viven personalmente el proceso creativo de escribir, y también conoceremos sus opiniones sobre temas de actualidad. Espero sorprenderos y que os guste.

Iniciamos esta sección con una colaboración de lujo. La escritora Espido Freire ha contestado amablemente a algunas preguntas sobre su último ensayo titulado Los malos del cuento. Cómo sobrevivir entre personas tóxicas. Con su colaboración, esperamos dar un impulso a esta sección y contar en lo sucesivo con otros autores que quieran acompañarnos.

Desde jovencita que siento espidofreirealbatorresespecial predilección por esta genial y prolífica escritora, a la que tuve la suerte de conocer en persona hace cuatro años en motivo de la celebración de Sant Jordi en Barcelona.

Espido Freire (Bilbao, 1974) es autora de novelas como Irlanda (Premio Millepage 1998), Donde siempre es octubre (1999), Melocotones helados (con la que se convirtió en 1999 en la ganadora más joven del Premio Planeta), Diabulus in musica (2001), Nos espera la noche (2003), y La Flor del Norte (2011) entre otras. Vincavec el bandido (2003) es su obra dirigida al público juvenil y Aland la Blanca(2001), un delicioso poema épico. También ha escrito varias colecciones de cuentos entre las que destacaría Cuentos Malvados y Juegos Míos. Hemos leído sobre su compromiso social en los ensayos Primer amor y los dos volúmenes de Mileuristas. Ha participado en obras colectivas, colabora con varios medios de comunicación y es la directora la empresa E+F.

Recientemente, Espido ha publicado el interesantísimo ensayo titulado Los malos del cuento. Cómo sobrevivir entre personas tóxicas en el que expone de forma muy clara los numerosos tipos de personas malvadas que podemos encontrar en nuestro entorno, al tiempo que nos explica cómo defendernos ante ellas de forma eficaz. La clave de este ensayo reside en el paralelismo que establece la autora entre perfiles de personas malvadas y personajes literarios que ejemplifican a la perfección estas actitudes tóxicas.

Benvenida, Espido, y muchas gracias por tu colaboración. En primer lugar, te quiero dar la enhorabuena por tener la valentía de poner las cartas sobre la mesa y desvelarnos de una forma tan lúcida los patrones de comportamiento tóxico que describes en tu ensayo Los malos del cuento.

Un buen ejemplo de ello es la descripción de la historia de amor en la novela Crepúsculo entre Edward Cullen y Bella como “una apología del maltrato”, en la que Bella “se transformará en una víctima convencida del privilegio de serlo” (31,33).

Asimismo, quiero destacar la siguiente reflexión sobre el bestseller Cincuenta sombras de Grey: “Christopher Grey no debería ser condenado porque acuerde con su novia unos juegos sexuales que implican excitación y daño, sino por la relación, profundamente insana, manipuladora y avasalladora que entabla” (109).

Pregunta.- Los dos ejemplos antes mencionados han resultado ser dos éxitos de ventas en el mundo editorial. ¿Por qué crees que fascinan y venden tanto las relaciones tóxicas?

Respuesta.-Hace tanto tiempo que se han identificado con pasión, emoción y aventura que nos resulta muy complicado, sobre todo a los más jóvenes, distinguir entre lo que deseamos y lo que nos conviene. La idea de redención de la mala mujer, en hombres, o de cambiar al chico malote, en mujeres, es muy antigua, y se encuentra muy reforzada por la sociedad. Pero favorece patrones dañinos y conduce a muy poca felicidad a corto plazo.

P.- Se ha hablado del poder de la educación en las escuelas y en la familia para evitar que los niños reproduzcan patrones tóxicos como los que describe en su ensayo. ¿Cree que una lectura crítica y un análisis profundo de los cuentos de hadas en el aula o en casa conseguirían reducir el número de personas tóxicas?

R.- Creo que les permitiría, de una manera muy sencilla e inmediata, aprender a detectar actitudes y personas dañinas. Hay muchas cosas que pueden prevenirse (otras no, tienen que ver con la mala suerte), y que parten del autoconocimiento (los niños tienen que aprender a definirse y a saber qué carencias poseen), de la detección (no es necesario infundir miedo en los niños para enseñarles de qué manera actúan las malas personas), de la denuncia (muchas veces sienten miedo a hablar del daño que sufren), y de la implantación de límites. Hace falta que los tutores, profesores y padres dediquen suficiente tiempo, cariño y esfuerzo a explicarles que el mal existe, que no hay que tenerle miedo, sino que, al contrario, existen herramientas psicológicas y legales para defenderse.

P.- Sylvia Plath dijo que escribía “tan sólo porque hay una voz en mi interior que no se callará nunca”. ¿Te importa que te pregunte por qué escribes?

R.-Escribía porque eso me permitía escaparme del mundo, de una realidad que una niña o una adolescente no se encontraba con fuerzas para enfrentar. Ahora escribo porque siento que, precisamente a través de esas historias, puedo enfrentarme al mundo. Incluso puedo, a través de artículos o ensayos, intentar transformarlo. Y a través de la ficción, puedo esforzarme por embellecerlo.

losmalosdelcuentoportada

Para terminar, os dejo con la reflexión que cierra el ensayo Los malos del cuento de Espido Freire, algo que debería remover conciencias, fomentar la esperanza y animar a seguir  caminando entre lobos y vampiros.

“No se dejen engañar por las novelas, ni las películas, y acudan a los cuentos de hadas. […] no presten demasiada atención a las historias ideales y edulcoradas. Ni a las de ficción ni a las que otras personas cuenten. La vida es apasionante y maravillosa, sí, pero también dura y desafiante. […] La maldad existe. No me cansaré de repetirlo. En novelas, en cuentos y en ensayos, mi obsesión ha sido desde siempre abordar el lado oscuro de la personalidad corriente […] Crean en los psicópatas: existen […] No sean indulgentes, no les disculpen. No cuestionen a las víctimas. Amen. Ámense […] En la foresta hay seres extraordinarios, flores inauditas, árboles generosos, fuentes ubérrimas, animalitos con los que jugar, mariposas y silencio. Un lobo no nos va a estropear el paseo por el bosque.” (199, 200, 201)

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